El Padre Millán


La sombra del Moncayo es alargada. Bajo ella se cobija del frío un pueblecito de calles estrechas y fuertes muros de piedra. A menos de cinco kilómetros del borde de la provincia de Zaragoza, vecina  del municipio maño de Berdejo, La Quiñonería apenas cuenta con 15 pobladores en el último censo.

Cárdenas es uno de los puntos más cercanos a la península de Florida desde la isla de Cuba. Eso le convierte en habitual puerto de salida de los 'balseros' que pretenden alcanzar Estados Unidos. Fue la primera localidad isleña que construyó un museo en 1918.

Estos dos lugares tan distantes y distintos tienen un elemento en común: Eusebio Millán Alonso. El soriano de La Quiñonería aterrizó en 1911 en Cádernas como misionero escolapio. La efeméride no saldría del archivo familiar si no fuera porque este viaje provocó su encuentro con un nuevo deporte americano que desde hacía una década se jugaba en Cuba: el basket-ball.

Fue en 1921, al regresar de su periplo antillano, cuando Millán trasladó al patio de l’Escola Pia de Sant Antoni, en las estribaciones del Rabal barcelonés, ese deporte que había conocido en Cuba. Esta introducción se considera oficialmente como el inicio del baloncesto en España, aunque está documentado que ya hubo tiros a canasta en nuestro país al menos diez años atrás.

Una anécdota cuenta que los alumnos no acogieron de buen grado el nuevo 'sport'. Preferían darle patadas al pelotón. Esta desobediencia tuvo respuesta inmediata en Millán, que cerró con llave todos los balones de fútbol. Ante la protesta juvenil, se instauró un calendario deportivo en el que cada día se jugaría una de las disciplinas.

La labor 'evangelizadora' del Padre Millán se materializó un año más tarde en la creación del Laietà, el primer club de baloncesto de España, por alumnos escolapios. El religioso ayudó a la expansión del nuevo deporte en otras localidades y puntos del estado... incluyendo partes de Aragón.

Eusebio Millán fallecería en 1956 considerado por todos el 'padre' del baloncesto español. Dos pabellones, uno en Soria y otro en Mataró, llevan su nombre.

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